jueves, 20 de diciembre de 2012

IPC Andalucía de noviembre 2012


El Índice de Precios al Consumo en Andalucía registro un crecimiento del 2,6% en tasa interanual, inferior por tanto a las tasas registradas durante los dos meses anteriores que fueron del 3,1%. Si el ejercicio comenzó con tasas inferiores al 2%, a partir de julio se empezó a superar dicho nivel hasta alcanzar el máximo durante los meses de septiembre y octubre.

En cuanto a las partidas que más suben durante el mes de noviembre se encuentran los grupos de medicinas (14,9%), vivienda (6,0%) y enseñanza (9,9%). Las bebidas alcohólicas también han registrado una tasa elevada del 5,2%, mientras que las partidas que menos han crecido son las de vestidos y calzado (0,5%), ocio y cultura (0,5%), hoteles, cafés y restaurantes (0,4%) y comunicaciones que registra un descenso del -2,8%. 

A nivel nacional, el Índice de Precio al Consumo ha registrado un 2,9% de incremento, mientras la subyacente se ha quedado en el 2,3%, una décima más que el IPC armonizado de la zona Euro. En comparación con otras comunidades autónomas la andaluza ha sido de las que ha anotado un menor incremento de precios junto a Canarias, quedando lejos del 3,6% de Cataluña y Cantabria con el 3,5%.

En conclusión, los precios vienen asentando durante el año, por un lado la volatilidad de precios de las materias primas, y por otro los efectos de las medidas tomadas recientemente en el ámbito sanitario y educativo, tratando de incrementar los ingresos fiscales vía tasas. A nivel nacional, el Índice de Precio al Consumo ha marcado un 2,9% de incremento, mientras la subyacente se ha quedado en el 2,3%, una décima más que IPC armonizado de la zona Euro.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Situación de la economía andaluz en el segundo trimestre

El informe de situación de Andalucía del segundo semestre del servicio de estudios del BBVA, expone las principales tendencias de la economía andaluza para los próximos meses. En concreto, prevee que el PIB andaluz termine el año en el -2,0% frente al -1,4% en España. Para el 2013, la situación tampoco mejora, y las previsiones son de -1,8% para Andalucía, y el -1,4% para el conjunto del país. Según dicho estudio, la evolución económica de las distintas regiones españolas, estarán marcadas por el diferente impacto que sobre ellas tengan el apalancamiento financiero de las familias y empresas, la tasa de paro cuyo impacto en el consumo es patente, el ajuste en el sector inmobiliario y en el mayor o menor esfuerzo en la consolidación fiscal que tengan que llevar a cabo. En el caso de la comunidad andaluza, las variables citadas tendrán un peor comportamiento que en el resto de país, debido a que la demanda interna está más deprimida, y lo seguirá siendo en el futuro inmediato, siendo el único dato positivo el comportamiento de la demanda externa, cuyo crecimiento ha logrado compensar la aportación negativa de la demanda regional antes citada. De hecho, mientras que en el segundo trimestre el producto interno de la región ha sido del -4%, la contribución del sector exterior ha sido del 2,9%. La inversión por su parte sigue siendo la partida de la demanda con peor comportamiento, muy perjudicada por las expectativas tan adversas existente.

Hemos de tener en cuenta que los principales receptores de nuestros productos en el exterior están en Europa, y las previsiones para el futuro inmediato no son muy positivos. La crisis de la deuda periférica y las consiguientes tensiones financieras perjudican unas economías que ya están en recesión. El lento desarrollo institucional y el insuficiente compromiso de los países europeos en la construcción de un modelo fiscal y monetario eficaz y sólido, hacen que se contagien países que hasta ahora mostraban buen comportamiento económico como Alemania. El BCE aunque tiene una clara política monetaria expansiva, no está actuando con la contundencia de la que es capaz, en gran parte por la desconfianza hacia el cumplimiento de los compromisos adquiridos por los países necesitados de ayuda, y por el encaje político en unas instituciones europeas que no se habían visto tan desbordadas anteriormente, y cuyo aparato institucional y los recelos entre los socios están siendo muy negativos.

Para España, la situación no es mejor. Las variables citadas anteriormente tampoco se proyectan especialmente buenas para el conjunto del país, y parte de la solución sigue estando en la demanda externa de bienes y servicios. El turismo ha tenido una evolución óptima durante este año, con una excelente campaña veraniega. En el informe se pone de manifiesto que las comunidades que tienen un mayor grado de apertura al exterior y un potente sector turístico están registrando un mejor comportamiento en su PIB. Andalucía se encuentra por debajo de la media española en lo que respecta al binomio grado de apertura al exterior en 2011-caída acumulada del PIB durante 2012 y 2013, aún teniendo una industria turística importante, que alivia la situación en gran medida. En otros aspectos también presenta una peor coyuntura respecto al resto de comunidades; así sucede con la reducción de déficit público, el cuál se ha situado en el segundo trimestre del año en el 1,27% del PIB mientras la media de CCAA se sitúa en el 0,77%. Teniendo en cuenta el objetivo de déficit para este año que es del 1,5%, las perspectivas son de un mayor esfuerzo fiscal para conseguir dicho nivel. El estudio también pone de manifiesto la peor situación de la comunidad andaluza en cuanto a Tasa de Temporalidad/Tasa de paro se refiere. Si tenemos en cuenta ambos parámetros a la vez es la comunidad que se encuentra en peor estado, siendo ambos marcadores próximos al 35%, un nivel poco esperanzador en cuanto a vislumbrar una salida ordenada hacia el crecimiento económico.

Por último, el estudio presenta un cuadro sobre los indicadores de riesgo de las economías regionales, teniendo en cuenta varios parámetros como el apalancamiento del sector privado, la tasa de desempleo, la deuda autonómica sobre PIB, el PIB per cápita, la apertura comercial, etc. En él podemos que el indicador de la comunidad es del 2,1, sólo superado por Baleares y Extremadura. Donde presenta peor resultado es en la tasa de desempleo, el índice de libertad económica y en infraestructuras/PET. Además también presenta un interesante estudio sobre el desempeño educativo de las comunidades autónomas, y tampoco destaca de entre las mejores.

sábado, 7 de julio de 2012

La tasa de desempleo EPA en ANDALUCÍA

La tasa de desempleo andaluza, medido por la Encuesta de Población Activa (EPA), presenta un diferencial permanente que oscila entre el 4% y el 12% desde 1976. Fijándonos en la década pasada, la EPA arrancó la centuria en el entorno del 10,25% para ir reduciéndose hasta el 3,92% del último trimestre de 2006, justo en la punta del ciclo inmobiliario. Desde entonces el diferencial se ha incrementado cerrando el primer trimestre del año en curso en el 8,73%. Y es que la comparativa es alarmante: la tasa de paro española según la EPA está en el 24,44% y la europea en el 11,1% (área euro), mientras que la andaluza está en el 33,17%. Los datos son concluyentes y demoledores, puesto que una economía desarrollada no puede tener ese índice de paro si quiere mantener dicha etiqueta.
Es evidente que Andalucía tiene unas características propias en su mercado laboral y en su tejido empresarial que perjudica de forma importante la capacidad de crear empleos a largo plazo. También es evidente que los agentes sociales dentro de sus posiciones ideológicas y estratégicas colocan sus objetivos por encima del bien común a largo plazo, y por tanto el análisis correcto del problema queda perjudicado por intereses enfrentados e incluso enquistado, devengando en un debate más político que económico. Aunque ambas materias son importantes para el desarrollo sostenible, la ideología no puede quedar sometida a la economía, pero tampoco ésta puede quedar relegada a un mero análisis de la realidad sin trascendencia alguna en la toma de decisiones de los gobernantes. La literatura académica y no académica está plagada de estudios y advertencias sobre las consecuencias que determinadas políticas pueden terminar generando en el futuro económico de un país. La visión cortoplacista ha contaminado los ámbitos de decisión puramente estratégicos, que por su naturaleza deben estar orientados al largo plazo, y esta dinámica puede ser la que ha degenerado en problemas económicos que son los que estamos padeciendo actualmente.Por tanto, dentro de la literatura económica está perfectamente anticipado los problemas que pueden ocasionar determinados políticas; otra cuestión es la capacidad de los gestores públicos para tomar medidas que garanticen la estabilidad económica y financiera sacrificando parte de resultados a corto. 
El problema del paro en la economía andaluza no tiene un origen único en los salarios y la productividad como se pretende plantear desde distintos ámbitos. Es evidente que cuando no dispones de herramientas monetarias y fiscales para intentar incrementar la producción orientada al mercado externo, la única alternativa con resultados a corto plazo se centra en los salarios y la productividad del factor trabajo. Pero si planteamos la contención salarial e incluso su reducción como fórmula exclusiva para ganar competitividad en el futuro, estaremos empobreciendo el país, al margen del planteamiento ideológico que se tenga. Y es que la productividad también depende de otros factores también muy importantes: las inversiones en capital físico e intelectual, la profesionalidad de la gestión empresarial, la capacidad y la competencia de los responsables políticos, y sobre todo la innovación. Estos elementos son parte de la fórmula de la productividad, pero a su vez no son más que un elemento que integra la competitividad global de una economía.
La generación de empleo a largo plazo, y por tanto la reducción estructural de la tasa de desempleo en la comunidad andaluza depende de factores que no son estrictamente económicos, si no también sociales y culturales. Los incentivos actúan de forma perversa si no tienen en cuenta la eficiencia y el coste real que implican, pero obviamente son necesarios. Es evidente que no todo el mundo quiere ser empresario, pero tampoco es bueno que la iniciativa emprendedora en la comunidad haya sido tan escasa, toda vez que los incentivos han estado orientados a que la gente formada y preparada desde un punto de vista empresarial opte a modos de vida mucho más estables y seguros, algo que aunque es racional y justificable, es obvio que perjudica la capacidad de recuperación de una economía en momentos como el actual. Los recursos financieros y empresariales también han estado mal orientados durante la década pasada, y eso ha sido gracias a que los estímulos estaban disimulados dentro de un crecimiento económico potente, pero alejado de la perspectiva del largo plazo. De igual manera que es racional y justificado que un emprendedor optara por ganar mucho dinero invirtiendo en bienes que se revalorizaban al 20% anual, apalancándose mediante préstamos bancarios, en vez de crear una actividad económica rentable y con capacidad de crear empleo a largo plazo, sobre todo si el entorno social, institucional, político, financiero y económico es proclive a ese tipo de comportamiento empresarial. Ahora bien, hemos de tener en cuenta que el marco normativo e institucional es relativamente homogéneo a nivel nacional, por lo que no se entiende que existan comunidades con tasas de paro del 10% y otras como la andaluza con tasas del 30%. La lógica invita a pensar que hay factores que deben impulsar esa diferencia en el nivel de desempleo, y que no están en el plano estrictamente económico.
En conclusión, una economía desarrollada no puede permitirse tasas de desempleo como la que existe en Andalucía. En primer lugar porque manifiesta una gestión defiente y un modelo económico mal cimentado en cuanto que no consigue reducir las diferencias de forma significativa, tiene una volatilidad en el desempleo excesiva y las tasas regresan a niveles de predesarrollo de veinte años atrás en cuanto hay cualquier inestabilidad en el crecimiento. Los sacrificios deben partir de todos los agentes económicos, empezando por un sector público eficiente que predique con el ejemplo y que marque incentivos hacia la competitividad, un sector empresarial que debe corregir ciertas prácticas poco éticas y buscar la profesionalización de la gestión generando un crecimiento sólido de la actividad, y del conjunto de los trabajadores que deben aceptar que la economía y la producción está globalizada siendo la productividad parte de la competitividad y el crecimiento de un país. Ahora bien, hay que advertir que una reducción de salarios de forma indiscriminada a largo plazo no es la solución, y además puede generar incentivos mal enfocados en tanto que aquellos sectores con más potencial de crecimiento necesita de empleados bien remunerados, algo que estamos viviendo con aquellos jóvenes preparados que están siendo atraidos por mejores condiciones salariales en países como Alemania.

domingo, 15 de abril de 2012

Índice de Comercio al por Menor de Andalucía

El Índice de Comercio al por Menor de Andalucía es un indicador de coyuntura económica que recoge la información de las empresas dedicadas básicamente al comercio al por menor en la comunidad andaluza. También incluye a partir de 2009 la actividad de comercio al por menor de combustible para automoción en estaciones de servicios. En concreto, para el cálculo del indicador utiliza como variables la cifra de negocio y el personal ocupado en dicha actividades.

La evolución del indicador a lo largo de la crisis ha estado en línea con lo esperable en una situación tan excepcional. A partir de mediados de 2008 el indicador comienza a recoger los problemas que empezaban a aparecer en el horizonte de la economía andaluza, algo que se intensificó a comienzos de 2009, cuando la contracción de la financiación y la evaporación del efecto riqueza provocado por la burbuja inmobiliaria estaba en su máximo efecto. Es a partir de 2011, después de un descanso de varios meses, cuando los problemas de financiación por parte del tesoro, y las dudas sobre la financiación de la deuda española, comienza a pasar factura al índice, el cuál registra tasas interanuales negativas, solo interumpido por un episodio específico en abril de 2011 coincidiendo con una mejora de las presiones sobre la economía española.

El último dato que disponemos es de febrero, registrando una variación interanual negativa del 2,14 algo menor que el dato de enero del -4,96%. El indicador viene a recoger el mal estado de la situación económica general, en tanto que la financiación a los hogares sigue estando restringida, el nivel de desempleo es excesivamente alto y la renta disponible para las familias ha descendido. Si a ello le sumamos el grado de confianza que los consumidores tienen en la situación económica a corto plazo, no se espera que el indicador analizado vuelva a remontar de forma significativa durante los próximos meses.